En tu paso el corazón vuelve a Dios

Hay escenas que, aunque se repitan con los años, nunca pierden su capacidad de conmovernos. Lo sabemos muy bien como testigos silenciosos y agradecidos de cada vez que la Virgen de la Fuensanta desciende desde su santuario hacia la Catedral de Murcia y de su regreso. Su paso no es uno más: es visita, es encuentro, es consuelo.

Cuando la Virgen cruza nuestro monasterio, el corazón se nos ensancha. Y si, además, la giran hacia nosotras en ese instante, tan sencillo y tan lleno de gracia, cada hermana deposita en sus manos lo que lleva dentro: nombres, historias, sufrimientos, gratitudes… y, sobre todo, tantas intenciones que nos confían los murcianos y murcianas. Nosotras las recogemos y se las entregamos a Ella con ternura, sabiendo que una Madre siempre escucha.

Este año, además, tiene un brillo especial. Bajo el lema Reina de nuestras almas, el 19 de abril dio comienzo un Año Jubilar por su coronación, concedido por nuestro obispo. Y lo sentimos no como un acontecimiento más, sino como una verdadera llamada de Dios para todos.

Como hijas de la Virgen, deseamos vivirlo desde dentro, desde esa renovación espiritual que empieza en lo escondido del corazón. Mientras la Virgen recorra parroquias y pueblos, llevando consuelo y esperanza, nosotras queremos acompañarla desde el silencio del claustro y la terraza de la virgen. Estaremos ahí, orando muy cerca de todos, sosteniendo con la oración a cada parroquia, a cada familia y a cada persona que salga a su encuentro.

Otros artículos

En tu paso el corazón vuelve a Dios

Por la intercesión de san José

A la escucha del corazón