Comienza la visita del Papa León a España, un acontecimiento que promete dejar un mapa espiritual y social mucho más profundo que los titulares de prensa. A través de los tres ejes programados ofrece una clara referencia sobre cómo debe ser la presencia y el compromiso del católico en la vida pública.
El primer eje, el de la caridad, se visibilizará en sus encuentros con colectivos vulnerables como los presos e inmigrantes. No será mera filantropía porque esa entrega tiene su raíz en el segundo eje: la oración y la Eucaristía. Esta última es el verdadero centro del itinerario ya que sin la contemplación y el encuentro con Dios la acción social se agota en el activismo. El tercer eje está basado en el encuentro con jóvenes, políticos, religiosos, científicos, personas de la cultura y del deporte. El Papa demostrará que la fe no debe esconderse en las sacristías, sino que tiene que dialogar abiertamente con todos los colectivos sociales.
Nosotros estamos llamados a acoger este estilo eclesial basado en unas fuertes convicciones y una espiritualidad profunda y auténtica que, lejos de aislarnos, nos impulse a una cultura del encuentro y al diálogo sincero con una sociedad plural.
Todo esto se vivirá en un clima de comunión y fraternidad, de auténtica alegría. Se trata de una oportunidad única para ofrecer a la sociedad española un signo de esperanza y unidad. De este modo, los verdaderos frutos de esta visita se medirán en la capacidad de la sociedad para encarnar este mensaje.