Mira a Beatriz, invoca a María

El pasado 17 de enero, el Monasterio de San Antonio de Algezares se llenó de gratitud y esperanza con la apertura del Año Jubilar Concepcionista. Fue un momento sencillo y profundo, vivido en comunidad, que nos invita a detenernos y mirar la vida con el corazón abierto. No se trató solo de inaugurar un año especial, sino de acoger una llamada a caminar con más hondura y confianza.

A lo largo de este año 2026 nos acompañará la figura luminosa de santa Beatriz de Silva, madre y fundadora. Su vida, marcada por una entrega generosa y una fe probada en la dificultad, sigue hablándonos hoy con una sorprendente actualidad. En un mundo que a menudo nos empuja a la prisa, al ruido y al individualismo Beatriz nos recuerda el valor de la fidelidad silenciosa, del abandono confiado en Dios y de una fe que se hace concreta y comprometida.

Su mensaje en este siglo XXI es que merece la pena vivir con profundidad, confiar incluso cuando no se entiende todo y poner la propia vida al servicio de los demás. Santa Beatriz nos enseña que la cruz no es fracaso, sino semilla fecunda y que Dios actúa también en la oscuridad, sosteniendo silenciosamente la historia humana. El testimonio que santa Beatriz ofrece a la Iglesia de Cartagena es una luz providencial: amor a la Inmaculada que sostiene la fe del pueblo y devoción a la Eucaristía que renueva la vida pastoral y misionera.

Desde el monasterio de San Antonio de Algezares seguimos el camino que ella abrió, sosteniendo a la Iglesia diocesana desde la oración de intercesión convencidas de que Dios hace florecer la esperanza.

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