Una de esas empresas expertas en turismo asegura que el número de personas que viajan solas va en aumento. Al parecer este auge se debe, principalmente, a la elección del viajero, teniendo así libertad para diseñar sus propias experiencias vacacionales. Según Hosteltur, viajar solo tiene incluso un impacto psicológico, pues se reduce la ansiedad y fomenta una mentalidad más flexible.
He de reconocer la valentía, y sobre todo el coraje, de esas personas. No todo el mundo está preparado para pasear su maleta como única compañera de viaje.
Sin embargo, frente a estas intrépidas figuras turísticas tenemos esos grupos de amigos y familiares que viajan juntos, que se necesitan unos a otros para moverse por una ciudad; donde cada uno tiene su papel: desde el que saca las fotos, al que anima en los momentos de bajón. Quizás algunos piensen que esta dependencia no es del todo buena, seguramente estos viajeros vuelven a casa con estrés, cansados y con ganas de estar callados un tiempo seguido. Pero solo un tiempo.
Considero que lo importante es saber hacia dónde ir, con las cosas claras y la planificación justa para no dejarlo todo a la improvisación. Y comprobar que tienes mucho que ver, que no todo está lejos, que cerca de uno hay lugares y rostros que merecen ser conocidos.
No obstante, ya sea solo o acompañado, lo importante es viajar, moverse, salir de uno mismo y encontrarse con algo, y si es con alguien, mejor.