El equipo de pastoral prematrimonial de la Parroquia Cristo Rey de Murcia peregrinó junto a su párroco a Santo Toribio de Liébana, en una experiencia de convivencia y oración.
Recorrer a pie cinco etapas del Camino Lebaniego, desde San Vicente de la Barquera hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, para celebrar la Eucaristía y venerar el Lignum Crucis allí custodiado. Esa es la experiencia que, desde el lunes de Pascua hasta ese viernes, vivió el grupo de matrimonios responsable de la pastoral prematrimonial en la Parroquia Cristo Rey de Murcia, acompañados en la peregrinación por su párroco, Salvador Soler Chico.
«Esta peregrinación nos ha permitido afrontar la dificultad de la orografía, disfrutar de auténticas postales, convivir muy cerca con la naturaleza, además de rezar, cantar, caminar, convivir, conocernos y llevarnos bastantes enseñanzas, que serán muy útiles para cuando tengamos los cursillos prematrimoniales con los jóvenes que preparan su matrimonio», comparte el párroco. Una experiencia «muy positiva y gratificante» que es también un impulso para continuar «superando dificultades y fortaleciendo vínculos entre el equipo existente», que tiene sus puertas abiertas para que otros matrimonios que lo deseen se sumen a esta actividad pastoral.