Oración que abraza

El Papa León XIV anunció al terminar el Ángelus del pasado domingo que los médicos habían detectado un nódulo localizado en el pulmón, en una fase muy inicial, y que habían recomendado extirparlo. También expresó su agradecimiento por la cercanía espiritual de los fieles y dijo: «¡Me encomiendo a sus oraciones!».

Hay momentos en la vida en los que todos necesitamos sentirnos acompañados, especialmente cuando la enfermedad llama a nuestra puerta. Una palabra de apoyo, una mano que sostiene y una oración compartida pueden convertirse en un gran consuelo.

La petición del Papa León XIV, al confiarnos su salud y pedirnos que recemos por él ante la intervención médica que afrontaba, nos ha llegado al corazón. Nos recuerda que también quienes nos acompañan y sostienen en la fe necesitan de nuestra oración. Por eso, queremos hacerle sentir nuestra cercanía y poner en manos del Señor su vida y su salud, por intercesión de la Virgen María.

Esta invitación nos lleva también a mirar con especial ternura a nuestras hermanas ancianas y enfermas. Ellas nos recuerdan que viven más cerca de Jesucristo, al pie de su cruz, y que su oración, unida a sus sufrimientos, es un regalo para toda la comunidad. ¡Cuánto nos enseñan su vida, su fidelidad y su manera de seguir confiando en Dios, incluso en medio de la fragilidad!

Hoy nuestra oración abraza al Papa, a nuestras hermanas enfermas, a tantas personas que sufren y a quienes las cuidan. Que María Inmaculada los cobije bajo su manto y nos enseñe a ser, cada día, presencia de ternura, consuelo y esperanza.

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