Tan solo por ti se habría subido a esa cruz

¿Se puede vivir sin amor? ¿Sin amar y sin ser amado, o sin sentirse amado? La soledad física puede ser compleja, pero la soledad social es difícil de llevar. Y precisamente en una sociedad cada vez más conectada hay tantas personas que están o se sienten lejos de los demás… Sentirse profundamente amado da sentido a tu vida, aunque tengas que pasar el mayor de los sufrimientos físicos y emocionales. Cristo murió en la cruz porque se sabía amado por el Padre y por amor a nosotros; y otros muchos han dado su vida después por amor y porque se sabían amados por Él.

Igual ya lo sabes, quizá no o necesitas que alguien te lo recuerde: Cristo te ama tanto que ha dado su vida por ti. Tan solo por ti se habría subido a esa cruz, tan solo por ti habría pasado por la humillación y el sufrimiento. No hay padecimiento que Él no experimentara: fue azotado con la mayor de las crueldades y crucificado; el miedo le hizo sudar sangre; sufrió la incomprensión constante de los suyos, la burla y el desprecio de los romanos y los judíos, la deslealtad de sus amigos; fue traicionado por uno de los Doce… Podría haberse desentendido de esta humanidad torpe y decepcionante, pero, sin embargo, quiso permanecer junto a nosotros. A veces no sé qué es lo que más me desconcierta de Dios: que nos creara, que se hiciera uno como y entre nosotros, que muriera por nosotros o que, después de todo, siga ahí con la misma ternura.

Claro que el dolor físico puede ser insoportable y quizá más aún las heridas del alma, y es cierto que la vida puede llegar a hacerse invivible, pero no hay nada que el amor no pueda salvar, ni nadie que sea indigno de él. Para muchos es difícil de comprender, pero nosotros sabemos que al mirar al Crucificado entendemos que «para el amor no debe existir medida» (Amalia Martín de la Escalera).

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