Pedro Luis Turpín Guillamón, universitario de 19 años, comparte su testimonio como catequista en la Parroquia San Benito de Murcia, en el método para adolescentes Life Teen.
P.: ¿Por qué te animaste a servir en tu parroquia como catequista?
R.: Empecé a realizar este servicio después de que me lo propusieran y acepté porque tenía la necesidad de poder acercar a los adolescentes a Cristo a través de mis palabras y actos. Siempre pensé que al igual que yo había recibido la Buena Noticia de manera desinteresada, también yo tenía que transmitirla; sobre todo sabiendo que quizás la única oportunidad que algunas personas tengan para acercarse a Dios sea a través del método de Life Teen, al que pertenezco.
Además, aceptar me daba la oportunidad de poder transmitir que se puede ser feliz viviendo conforme a Cristo, que es el que nos da la verdadera felicidad.
P.: ¿De qué manera procuras vivir tu tarea como catequista?
R.: Siempre tengo presente que el catequista debe tener una vida de oración, una relación de cercanía con Dios; con mucha coherencia en su vida y también felicidad viviendo de esta manera. Al final la oración es el motor de nuestra vida y nuestra labor, y la coherencia hace ver que vivo aquello que digo.
P.: ¿Te ayuda ser catequista en tu vida de fe?
R.: En mi vida de fe tiene un gran impacto porque, aparte de la formación que adquiero cuando me preparo algún tema, el ver a los adolescentes con una enorme sed de Dios y predisposición para hacer su voluntad me anima a mí a seguir hacia delante. Ver la humildad y docilidad que tienen muchos de ellos me recuerda que yo tengo que actuar así, con humildad y docilidad.
P.: ¿Recuerdas algún momento especial que hayas vivido siendo catequista?
R.: Sí, he vivido alguno que otro; pero me gustaría resaltar cuando algún adolescente se ha acercado a hablar conmigo para pedirme consejo o para que rece por él. Es bonito ver los frutos y el interés de los adolescentes en acercarse a Cristo, al final es lo mejor que me ha pasado en mi corta experiencia como catequista. He de decir que es algo que me llena y que es muy enriquecedor.
P.: ¿Animarías a otros a ser también catequistas en sus parroquias?
R.: Sí, animaría a otros a ejercer este ministerio. Al final no hay nada mejor que entregar tu tiempo y parte de tu vida en darte a los demás y en llevar a Cristo a los adolescentes, sobre todo en un mundo que propone todo lo contrario y en el que tú, posiblemente, seas el único evangelio que algunas personas vayan a leer a lo largo de su vida.