La alfombra del siglo XVIII que se conserva en la Catedral podrá visitarse en el trascoro

Después de su restauración, la alfombra del siglo XVIII que conserva la Catedral está expuesta en el trascoro, donde permanecerá las próximas semanas.

Desde esta mañana puede contemplarse en la Catedral de Murcia una alfombra histórica del siglo XVIII, recién restaurada, que permanecerá en el trascoro del templo catedralicio durante las próximas semanas para su visita. Una pieza de estilo rococó que cuenta con casi 14 metros de largo por 5 de ancho, y que ha sido restaurada en la Real Fábrica de Tapices de Madrid.

El delegado episcopal para el Patrimonio Cultural, Francisco José Alegría Ruiz, explica que esta alfombra del siglo XVIII permanecía conservada en una de las sacristías de la Catedral y «precisaba de una intervención, de la reintegración de algunas partes de la alfombra que se habían perdido y, sobre todo, de limpieza, para que pudiera lucir como es debido», de ahí su restauración. «Es responsabilidad del Cabildo Catedralicio conservar y transmitir el patrimonio en las mejores condiciones; hay intervenciones que son necesarias porque el deterioro avanza y en este caso se perdería un objeto único y de primer nivel patrimonial».

Paralelamente a la exposición de la alfombra en el trascoro, el Museo de la Catedral organizará distintas conferencias en torno a los aspectos históricos y artísticos de esta pieza.

Una alfombra utilizada solo en Jueves Santo

Detalla Alegría Ruiz que la alfombra pertenece a un conjunto que el Cabildo Catedralicio encargó a la Real Fábrica de Cuenca en el siglo XVIII. «Esta en concreto es de 1783, y se encargaron tres: una para el altar mayor, otra para el coro y otra para el monumento eucarístico del Jueves Santo, que es la única que se conserva; desafortunadamente la del coro y la del altar mayor desaparecieron en el incendio del siglo XIX, pero la del monumento, al estar guardada y utilizarse solamente para la festividad del Jueves Santo, se conservó».

Con un estilo rococó, la alfombra «combina motivos florales y también frutales sobre un fondo rosa; es de un color vivo, muy alegre; y denota la suntuosidad de la liturgia de la Catedral, especialmente en los momentos de más importancia como la Semana Santa».

Carmen García
Graduada en Periodismo. Redactora. Responsable de edición y diseño de la revista Nuestra Iglesia.

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