Jóvenes, sacerdotes y religiosas caminan juntos un año más en la Esperanzada

La Esperanzada reunió a cerca de 300 personas en el santuario de Nuestra Señora de la Esperanza de Calasparra, donde celebraron junto al obispo la belleza de las vocaciones.

Ayer culminó en el santuario de Nuestra Señora de la Esperanza de Calasparra una nueva edición de la Esperanzada, la gran peregrinación anual de la Pastoral Vocacional de la Diócesis de Cartagena, que comenzó el viernes. En ella cerca de 300 personas de distintas vocaciones caminaron juntas para ser signo de esperanza en medio del mundo, este año bajo el lema ¡Levántate y anda!

Los peregrinos eran en su mayoría jóvenes de parroquias y movimientos de toda la Diócesis, así como de la Asociación Shejiná, que compartieron el camino con sacerdotes; con otros laicos, entre ellos parejas de novios, familias y seminaristas; y con religiosas, cuyo carisma pudieron conocer. Concretamente, estuvieron presentes las franciscanas de la Purísima, las Hermanitas de los Pobres, las Esclavas del Amor Misericordioso, las Hermanas Pobres de Algezares, las Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús, las Siervas de Jesús de la Caridad, las Hijas del Corazón de María y las Misioneras Identes. El delegado de Pastoral Vocacional, Blas López, destaca que «muchos de los jóvenes han podido vivir una experiencia eclesial, de descubrir que la Iglesia es mucho más grande de lo que pensaban; que está viva, que es acogedora».

Fueron cerca de 180 peregrinos los que comenzaron la Esperanzada el viernes en el santuario de la Vera Cruz de Caravaca, después de la oración de envío y de la bendición con la Vera Cruz. La primera etapa culminó en Cehegín, donde participaron en la Eucaristía en la Parroquia Santa María Magdalena. Esa noche los peregrinos disfrutaron de varias actuaciones, como un teatro de sombras chinescas sobre el Éxodo, preparado por seminaristas; los bailes que las novicias de las Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús prepararon, por ser típicos de su tierra; o la actuación del mago valenciano Javier Salón, que con cada truco de magia iba transmitiendo un mensaje desde el punto de vista de la fe.

La segunda jornada, a la que se sumaron varias decenas de nuevos peregrinos, comenzó con la celebración de la Eucaristía en la Parroquia Nuestra Señora de las Maravillas, en el contexto del Año Jubilar de carácter diocesano concedido por el obispo de Cartagena por el tercer centenario de la llegada de la imagen de la patrona de Cehegín, la Virgen de las Maravillas, a esta localidad. Terminada la celebración, partieron hasta la pedanía ceheginera de Canara, donde tuvieron una pequeña catequesis; y pasaron por Valentín (Cehegín y Calasparra) hasta llegar a Calasparra. Allí se celebró una vigilia de oración en torno a la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones Nativas; y con el lema Oramos todos por todos, los participantes realizaron un gesto en el que intercedieron ante el Señor unos por otros. «Fue muy bonito, la gente estaba muy emocionada incluso después de la vigilia», resalta Blas López.

El domingo los peregrinos realizaron la última etapa hasta el santuario de Nuestra Señora de la Esperanza, a la que se sumaron nuevos participantes hasta sumar unos 300. Ya en el santuario, celebraron juntos la Eucaristía, que estuvo presidida por el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes. «Nos habló de la belleza de cada vocación y nos invitó a levantarnos, a ponernos en camino y a escuchar el deseo de Dios para cada uno de nosotros; a no tener miedo a, como la Virgen María, decirle sí al Señor». Terminada la celebración, la Esperanzada terminó con el rezo del Regina caeli y una comida compartida.

Durante toda la experiencia se ha tenido presenta a san Juan Bosco, patrón de la juventud y también de los magos e ilusionistas, elegido como patrón de esta edición de la Esperanzada. «Era un enamorado de los jóvenes y no daba por perdido a ninguno de ellos; los buscaba, los levantaba, los ponía en camino hacia Dios y hacia su propia vida y dignidad». La imagen del patrón estuvo presente en las distintas celebraciones litúrgicas y a lo largo de la peregrinación para «transmitir a los jóvenes este mensaje: Dios no da a nadie por perdido».

La siguiente Esperanzada, prevista para el próximo año, será la décima edición de esta experiencia organizada por la Pastoral Vocacional.

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Carmen García
Graduada en Periodismo. Redactora. Responsable de edición y diseño de la revista Nuestra Iglesia.

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