Fortalecidos «en la fe y en la vocación»

Ayer concluyó la peregrinación de los seminaristas de la Diócesis de Cartagena a Roma, donde fueron recibidos por el Papa León XIV.

Los seminaristas mayores que se forman en la Diócesis de Cartagena regresaron ayer de su peregrinación a Roma, en la que fueron recibidos por el Papa León XIV en una audiencia el sábado junto a otros seminaristas españoles, procedentes de Toledo, Cataluña y Alcalá de Henares.

En esta peregrinación, que se inició el viernes, han participado cerca de 50 seminaristas procedentes tanto del Seminario San Fulgencio como del Seminario Redemptoris Mater, acompañados por sus formadores, y por los obispos de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, y de Almería, Mons. Antonio Gómez Cantero, cuyos seminaristas se forman en el San Fulgencio.

Los seminaristas acudieron el sábado a la Sala Clementina, después de haber celebrado la Eucaristía en el altar de la Cátedra de la basílica de San Pedro, y aguardaron hasta que llegó el Santo Padre. El rector del Seminario San Fulgencio, Jesús Sánchez, relata que los seminaristas de la Diócesis «propiciaron recibir al Papa entonando una canción con letra de san Agustín (“Tarde te amé, belleza siempre antigua y siempre nueva, tarde te amé…”), que el Santo Padre se emocionó al escuchar».

En la audiencia, León XIV se dirigió especialmente a los seminaristas para hablarles de la necesidad de mantener una «mirada sobrenatural» sobre la realidad: «Nada sería más peligroso que acostumbrarse a las cosas de Dios sin vivir de Dios (…). Tener visión sobrenatural no significa huir de la realidad, sino aprender a reconocer la acción de Dios en lo concreto de cada jornada», decía el Santo Padre. Una mirada que nace «de lo más sencillo y decisivo de la vocación: estar con el Maestro», que es el «fundamento de toda formación sacerdotal, permanecer con él y dejarse formar desde dentro».

Al terminar la audiencia, los seminaristas tuvieron la oportunidad de visitar distintos lugares de Roma, como la basílica de San Juan de Letrán o la de Santa María la Mayor, donde el domingo participaron en la Eucaristía. Para cerrar la peregrinación, pusieron su vocación en manos de san Juan Pablo II celebrando ayer la Eucaristía en el altar que custodia sus reliquias, en la basílica de San Pedro. «Los chicos han vuelto muy emocionados, muy fortalecidos en la fe y en la vocación, y también con una mirada agradecida a la Iglesia, que les ha dado la oportunidad de vivir esta experiencia; gracias al Señor por habernos concedido estar cerca del Santo Padre, por animarnos en el camino de la formación y también por el testimonio vocacional de los seminaristas», concluye Jesús Sánchez.

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Discurso del Papa León XIV a los seminaristas

Carmen García
Graduada en Periodismo. Redactora. Responsable de edición y diseño de la revista Nuestra Iglesia.

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