“Es la síntesis de toda la existencia de Jesús, que ha sido un único acto de amor al Padre y a sus hermanos”, así definió la Eucaristía ayer el Papa Francisco, durante el rezo del Ángelus, en la solemnidad del Corpus Christi, una de las grandes fiestas de la Iglesia que se vivió intensamente en la Diócesis de Cartagena.
Por la mañana, el Obispo auxiliar, Mons. Sebastián Chico, presidió la celebración de la Eucaristía, acompañado por el Arzobispo emérito de Burgos, Mons. Francisco Gil, y una veintena de sacerdotes. La zona del coro bajo de la Catedral se llenó de niños y niñas que este año han recibido su Primera Comunión y que participaron también en la celebración y en la procesión posterior. Para ellos tuvo unas palabras en su homilía Mons. Chico, instándoles a tener “como mejor amigo a Jesús Sacramentado, escuchándolo y sin separarse nunca de Él”. Además, quiso invitar a los fieles que llenaban la Catedral a visitar diariamente al Santísimo Sacramento “para sentir su presencia y comentar con Él las cosas cotidianas”. El Obispo auxiliar recordó que en el Corpus Christi “se celebra el día de la caridad y del amor a los más necesitados”, dando las gracias a las personas que dedican su tiempo a los demás, “transformando el amor de Cristo y multiplicando la ofrenda de Jesús en obras de amor y misericordia”.
Tras la misa, comenzó la procesión del Corpus encabezada por las carretas de bueyes que, a su paso, iban cubriendo el recorrido de romero y pétalos de flor. A continuación, los niños y niñas de Primera Comunión y multitud de fieles acompañaron a Jesús Sacramentado a su paso por las calles del centro de Murcia.
Ya por la tarde, el Corpus Christi recorrió las calles de municipios y pedanías, muchas de las cuales se embellecieron para recibir a Jesús Sacramentado.
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