«Basta con estar disponibles, con un corazón abierto»

Luis Emilio Gómez Alcaraz, de la Parroquia San Roque de Alcantarilla, comparte su testimonio de servicio como padre de familia, feligrés y pediatra. 

Mi nombre es Luis y formo parte de la parroquia de San Roque de Alcantarilla desde hace ya más de veintiséis años. Quisiera comenzar este testimonio recordando con cariño a una persona muy especial para mí: don Ricardo Luis Pedro Tornel Calzada, quien fue párroco de San Roque durante muchos años y marcó profundamente una época muy importante en mi vida. De él guardo una frase que me repitió en varias ocasiones y que llevo grabada en el corazón: «Una hora sentado estudiando puede llegar a convertirse en una hora de servicio a los demás en el futuro».

Durante mi época de estudiante, esta frase se convirtió en mi guía. Recuerdo los momentos de cansancio, de estrés y de frustración al ver que el tiempo de estudio me alejaba del servicio activo en la parroquia, de los grupos juveniles, de las actividades y de esa vida comunitaria tan viva que teníamos entonces. Pero don Ricardo me recordaba siempre que cada esfuerzo, cada hora invertida, habría de dar su fruto. ¡Cuánta razón tenía!

Hoy, al mirar atrás, veo que aquella preparación fue necesaria para poder servir desde mi vocación profesional y personal. Dios me llamó a ayudar al prójimo desde el ámbito de la salud y he tenido la oportunidad de hacerlo en muchos momentos, incluso en circunstancias difíciles. Uno de ellos ocurrió el pasado septiembre, durante el Encuentro Diocesano de Coros Parroquiales en Yecla, donde pude asistir a una persona que sufrió una parada cardiorrespiratoria, aplicando maniobras de reanimación hasta la llegada de la ambulancia. Fue una experiencia intensa y providencial que me hizo comprender una vez más cómo el Señor se vale de nosotros para obrar a través del servicio.

A lo largo de los años mi forma de servir ha ido cambiando. Ya no soy aquel joven que quería comerse el mundo, sino un padre de familia, esposo y feligrés que sigue tratando de dar lo mejor de sí. Mi esposa y yo nos casamos en San Roque, y tenemos tres hijos preciosos; el mayor ya ha hecho la Primera Comunión y el segundo la recibirá pronto, si Dios quiere.

Además, sigo intentando participar activamente en la vida parroquial: colaboro en el coro parroquial, junto a mi hijo mayor, bajo la dirección de nuestro amigo Juan Carlos Olmos, que hace que seamos mucho más que un coro, además de que sonemos muy bien. También formo parte del grupo scout de San Roque, donde llevo varios años como monitor, intentando catequizar un poco desde la educación en el tiempo libre. Últimamente me han pedido participar en algunas charlas de catecumenado de Confirmación, algo que me llena de alegría, pues es volver a los orígenes de mi propio camino de fe.

Sigo intentando vivir esa frase de don Ricardo cada día: poner mi tiempo, mis conocimientos y mi vida al servicio de los demás, ya sea en mi trabajo, en la parroquia o en mi familia. Porque creo firmemente que esas horas de estudio del pasado hoy se transforman, gracias a Dios, en muchas horas de entrega, de ayuda y servicio.

Al final, no hacen falta grandes gestas para servir: basta con estar disponibles, con un corazón abierto y con la voluntad de poner lo que somos y tenemos al servicio de Dios y de los hermanos.

Carmen García
Graduada en Periodismo. Redactora. Responsable de edición y diseño de la revista Nuestra Iglesia.

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