La ermita de Cristo Rey de Las Terreras (Lorca) fue inaugurada el domingo con la «alegría e ilusión» de los fieles.
En la población de Las Terreras, en las pedanías altas de Lorca, se alza una pequeña ermita, llamada de Cristo Rey (antiguamente de San Juan Bautista), que después de una intensa remodelación vuelve a tener sus puertas abiertas al culto. Fue el domingo cuando se inauguró, en la celebración presidida por el vicario de la zona de Lorca, Francisco Fructuoso Andrés, en la que se bendijo este templo.
Explica el sacerdote Daniel Aparicio Martínez, responsable de la ermita y párroco de San Nicolás de Bari de Avilés (Lorca), que el culto de la ermita se había trasladado provisionalmente a un bajo hasta su remodelación. «Se estaba cayendo el tejado y tenía muchas humedades, pero la restauración no ha sido solamente darle seguridad al tejado: al recrecer los muros se ha hecho un coro aprovechando la estructura y se han abierto ventanas y tragaluces para aprovechar la luz natural». También se ha habilitado el confesionario en una habitación propia; renovado la megafonía y el sistema eléctrico; y colocado dos vidrieras, dedicadas a santa Gema y san José; un nuevo suelo, procedente del excedente de una cantera de mármol; lámparas y apliques; y diversos azulejos en la fachada, que representan el Inmaculado Corazón de María y, entre otros, las pedanías altas de Lorca, este último azulejo aportado por el Ayuntamiento de Lorca. «Todavía faltan bancos nuevos y va a haber un retablo de escayola, de estilo barroco», detalla Aparicio.
Los vecinos vivieron la inauguración de la ermita «con mucha alegría e ilusión» y a la celebración acudieron también autoridades locales, así como fieles de las pedanías circundantes y de distintos puntos de la Diócesis de Cartagena. «Ha sido un acto cargado de emociones a causa de que varias de las personas que han estado promoviendo la remodelación nos han dejado recientemente, ha sido también una celebración en su memoria».
La Eucaristía estuvo solemnizada por el Coro Amadeus de Lorca y a su término se compartió una comida. «Los niños de la catequesis del pueblo dicen que esta es su “pequeña catedral”; esperamos que este nuevo lugar de culto, habilitado con el coro, pueda servir para que los jóvenes de la zona y todo aquel que quiera rezar pueda encontrarse con el Señor y pueda tener un remanso de paz en las entrañables pedanías altas de Lorca», concluye Aparicio.