La hospitalización, y su fallecimiento, impidió que los seminaristas de la Diócesis de Cartagena fueran recibidos hace ya un año por Francisco. Ahora, León XIV ha recibido a los que quedaron pendientes: Alcalá de Henares, Cataluña, el Menor de Toledo, Cartagena y Almería. Nosotros, 60, con los dos obispos de Cartagena y Almería a la cabeza.
Iba yo a dedicar esta columna a Prevost y ya tenía título: El hombre tranquilo, pero después de esta mañana he quedado conmovido. No soy periodista ni escritor, a lo más un creyente testigo de un mundo que agoniza y de una Iglesia que no acaba de encontrarse a sí misma o de hallar su lugar en el mundo.
Lean el texto, oren y contemplen sus palabras, medítenlas y pidan la gracia del dulce camino interior, sin doblez ni hipocresía. Este discurso es un aperitivo de la visita que tendremos en junio. No se pierdan al hombre tranquilo porque van a descubrir al hombre interior.
Nos ha recordado la «mirada sobrenatural de la realidad» a seminaristas y a todos, pues «nada sería más peligroso que acostumbrarse a las cosas de Dios sin vivir de Dios». Esta mirada «no significa huir de la realidad, sino aprender a reconocer la acción de Dios en lo concreto de cada jornada; una mirada que no se improvisa ni se delega, sino que se aprende y se ejercita en lo ordinario de la vida». Para leerlo todo, pinchar aquí. No lo perderán.