Evitemos vivir «en modo selfie»

Recuerdo cuando era bastante complicado retratar un momento con alguien, siempre necesitabas de la ayuda de personas desconocidas para realizar la foto o uno del grupo tenía que «sacrificarse» y no participar en el recuerdo para poder inmortalizarlo –salvo que tuvieras un gachetobrazo como el de mi hermana que era capaz de realizar una foto de grupo de hasta quince personas–.

Hace un tiempo los móviles incorporaron la doble cámara, la convencional y la de selfie que nos brinda la autonomía suficiente para no tener que depender de nadie. Esta incorporación nos ha permitido inmortalizar momentos especiales con nuestros seres queridos (sin que ninguno falte) y también nos ha permitido mostrarle al mundo entero lo que solos hacemos a diario…

Soy una gran defensora de la autonomía, desde niña he intentado ser autónoma en todo, pero existe una diferencia, que puede parecer sutil y no lo es, entre la autonomía («condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie») y la autosuficiencia («estado o condición de quien se basta a sí mismo»).

Vivir «en modo selfie» se ha convertido en una realidad para muchos, aislados del entorno, bien porque les molesta, incomoda, o porque les exige mucho más el interactuar. Sin embargo, estamos hechos para relacionarnos y los problemas surgen cuando olvidamos esto.

Prefiero ver una película con alguien en el cine o en casa que hacerlo sola en la tablet; prefiero bailar mientras tarareo la letra de la canción con mis amigos a una silent party; prefiero una larga conversación de sobremesa a un audio de WhatsApp… Evitemos vivir «en modo selfie».

Otros artículos

Tratando de amistad

Mejor amar que «hodiar»

No hay «carencias» cuando te sabes amado