Un nuevo año, recomenzamos el Tiempo Ordinario, y con apenas cuatro semanas por delante antes de iniciar la Cuaresma, el Señor nos vuelve a invitar a buscar las cosas del reino de los cielos.
En las clases de Teología Moral, siempre surgen las preguntas y teorías sobre la santidad, el seguimiento de Jesús, la virtud, y la llamada que todos hemos recibido a vivir en ello, pero nos resulta muchas veces difícil de tomar decididamente ese camino.
Ante la falsa consolación y resignación de creer que esto es solo cosa de grandes papas, místicos o santos de calendario, ante quienes no tenemos nada que hacer, encontramos de vez en cuando figuras que nos cuentan todo lo contrario. Y, es seguro, todos conocemos a algún sacerdote, laico, religioso, etc. que ha destacado por ser santo en lo cotidiano, y del que han dado testimonio nuestros mayores en nuestras familias y parroquias.
Al estar de sacerdote en Lorca, siendo vecinos de la provincia de Almería, resuena la alegría y el gozo con que los vecinos de Huércal-Overa están preparando la beatificación del sacerdote Salvador Valera Parra (conocido cariñosamente como el Cura Valera), que será el próximo 7 de febrero en aquella tierra. Este hombre destacó por su santidad de vida, sin sobresalir en las cosas y afanes del mundo, en las que tantas veces ponemos nuestra esperanza.
Él hizo lo propio primero en nuestras tierras cartageneras y más tarde en su tierra natal, y dejó testimonio vivo de que es posible vivir buscando las cosas del reino en lo ordinario de la vida común.