5 de junio 2017

Los carismáticos de la Diócesis celebran el medio siglo de Renovación Carismática en Roma

XI lunes del Tiempo Ordinario

Desde la Diócesis de Cartagena, 82 personas participaron en las celebraciones realizadas en Roma con motivo del 50 aniversario de la Renovación Carismática el fin de semana de la Solemnidad de Pentecostés. Un Jubileo de Oro, como se denominó a dicho aniversario, que contó con diferentes celebraciones en las que participaron miles de personas pertenecientes a este movimiento de la Iglesia llegadas desde todos los rincones del mundo.

El Papa Francisco presidió la Vigilia de Pentecostés en el Circo Massimo, aludiendo a la importancia de aquel lugar en el que fue derramada la sangre de tantos mártires. Unas 30.000 personas se reunieron en alabanza y oración en este encuentro ecuménico para la Vigilia de Pentecostés, siendo casi un millón de carismáticos los que participaron simultáneamente en todas las actividades programadas. El Papa Francisco les animó a que siguieran con su actitud evangelizadora, que promovieran su ecumenismo y unidad, abriendo su servicio a la Iglesia y trasladando la alegría de la alabanza a otras parcelas con actividades para los más necesitados.

“Había una alabanza increíble, fue una gozada –cuenta Helena Conesa, responsable diocesana de la Renovación Carismática–. Nos sentimos fruto de esa Iglesia primitiva, de cada una de esas gotas de sangre derramada. Para mí ha sido una peregrinación muy especial”.

El grupo de Renovación Carismática Católica de la Diócesis de Cartagena finalizó esta peregrinación celebrando la Eucaristía en las Catacumbas de Domitila. “Un acto precioso en el que nos sentimos muy llenos del Señor”, destaca Helena.

Una corriente de gracia del Espíritu

El 18 de febrero de 1967, treinta personas, entre estudiantes y profesores de la universidad de Duquesne en Pensylvania, realizaron un retiro espiritual para profundizar en la fuerza del Espíritu. Este fue el inicio de un movimiento que hoy está presente en todo el mundo y del que unos 100 millones de personas forman parte en la Iglesia Católica. Se trata de una corriente laica. La renovación nace con una función y una misión ecuménica dentro de la Iglesia. El fundamento teológico de esta comunidad es el Ministerio de la Trinidad, especialmente el Espíritu, como revelador de Jesús y cuyo fin es anunciar que Jesús es el Señor.

Juan Pablo II definió la Renovación Carismática como “una manifestación elocuente de la vitalidad siempre joven de la Iglesia, una expresión vigorosa de lo que el Espíritu está diciendo a la Iglesia al final del segundo milenio”.

La Renovación Carismática Católica se organiza en ministerios como, por ejemplo, de alabanza, niños o sacerdotes. La forman grupos de todas las edades y condiciones que desean vivir la buena noticia del Evangelio dando al mundo un testimonio de luz y esperanza. Los carismáticos extienden su espiritualidad en cuatro ambientes: grupo semanal, retiros, encuentros de oración y seminarios de vida en el Espíritu.

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