2 de octubre 2018

Los ángeles: custodios del hombre y del mundo

XXVII martes del Tiempo Ordinario

“Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra”. Con esas palabras se inicia el Credo, la oración de profesión de fe, en la que el católico expresa su creencia en el Creador y en lo creado. Cuando se habla del cielo, según explica el sacerdote prelado de honor de Su Santidad, Fernando Colomer, especializado en Angelología, su significado va más allá de lo visible, más allá del firmamento y del espacio: “decimos el universo personal, puramente espiritual creado por Dios. Lo primero que Dios crea es el cielo, es decir, crea los santos ángeles, un conjunto de seres personales, puramente espirituales, que no tienen cuerpo, que no tienen corporalidad. Más adelante el Señor crea la tierra, que quiere decir el universo y también el hombre”.

Los ángeles constituyen, “el ejército del Señor”, entendido como sus servidores. Añade Colomer que son “los que acompañan a Dios y los que actúan en su nombre”. Estos seres personales espirituales tienen muchas funciones, entre las que el presbítero destaca la de gobernar el mundo. “Nosotros tenemos una mentalidad muy marcada por el desarrollo de las ciencias y pensamos que el universo se rige por las leyes naturales, esa es una visión científica, perfectamente legítima. Pero la visión bíblica es que Dios gobierna el mundo por medio de sus santos ángeles. Tanto en el aspecto cósmico como en el político, en el sentido de que Dios organiza el mundo de los hombres en base al mundo de los ángeles. Esto lo encontramos ya en el libro del Deuteronomio, cuando se nos dice que Dios da a cada nación su ángel”.

Existen distintas clasificaciones de ángeles, según consideraciones teológicas. Es así que se puedan encontrar distintos nombres: tronos, potestades, virtudes, dominaciones, principados, querubines, serafines, ángeles y arcángeles.

Sin embargo, la Sagrada Escritura nos da muy pocos nombres, como es el caso de tres arcángeles: Miguel, Rafael y Gabriel. San Gregorio Magno explica el significado de estos nombres: Miguel significa “quién como Dios”; Gabriel, “fortaleza de Dios”; y Rafael, “medicina de Dios”.

Aunque la revelación no nos dice explícitamente nada sobre si cada persona tiene o no un ángel destinado por Dios para su custodia, “la tradición de la Iglesia sí lo ha entendido así y por eso nos ha inculcado incluso la oración al ángel de la guarda para que nos acompañe”, recalca el sacerdote Fernando Colomer. “En cualquier caso, ahí hay una gran verdad, puesto que los ángeles están al servicio de los hombres y de su salvación; por lo que es muy razonable pensar que hay un cuidado, una guarda de Dios por medio de sus ángeles sobre cada hombre. Cada hombre a los ojos de Dios tiene un valor infinito  porque cada hombre ha costado la sangre de Cristo y por lo tanto en ese sentido cada hombre es sagrado”.

En definitiva, la fiesta de Los Ángeles Custodios que hoy celebramos y la tradición del ángel de la guarda expresan el cuidado de Dios sobre los seres humanos.

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