18 de septiembre 2020

«Les diría a las familias que no tengan miedo cuando sus hijos les presenten su vocación», Manuel Verdú

XXV viernes del Tiempo Ordinario

Este año, 45 seminaristas se forman en los seminarios Mayor de San Fulgencio y Menor de San José. Ellos inician ahora este nuevo curso intentando ser, quizás ahora más que nunca, signo de esperanza dentro de esta Iglesia y sociedad murciana. Desde junio de 2019, al frente de ambos seminarios está Manuel Verdú Moreno. El rector nos explica cómo han comenzado el curso los seminaristas y cómo acompañan desde el seminario a los jóvenes que sienten la llamada al sacerdocio.

Los seminaristas mayores y menores ya están en las casas del seminario. ¿Cómo ha sido este inicio de curso tan diferente y a la vez tan similar al de otros años?

Ha sido un inicio de curso atípico, por las situaciones que estamos viviendo, pero no deja de ser un principio de curso que se afronta con muchísima esperanza y con muchísima ilusión. Es un reto también que tenemos por delante este año. Tenemos que estar al 100 % de nuestras capacidades para aportar todo lo bueno que podamos al bien común y poder seguir ayudando a los demás, incluso en el seminario a través de la formación de los seminaristas y de la vida espiritual que ellos también puedan llevar. Creo que es una contribución que desde estas casas se puede hacer a nuestra Diócesis. Así que, en resumen, con mucha ilusión y mucha esperanza.

Este tiempo estará siendo complicado para ellos porque no pueden vivir la pastoral como lo han hecho otros seminaristas en años anteriores, pero sí están dando testimonio de esperanza, ¿verdad?

Sí, yo creo que sí. La vida de un sacerdote no se limita solo a la acción pastoral activa –me refiero al trabajo más de campo de una parroquia–, sino que nosotros somos sacerdotes las 24 horas, estemos desarrollando lo que estemos desarrollando y, evidentemente, siempre desde un espíritu de oración y de intimidad con el Señor. Creo que esa es la mayor aportación que los seminaristas pueden hacer, primero para vivirlo ellos y para entender, precisamente, este estilo de vida sacerdotal, y después para aportarlo también a nuestra Diócesis y a nuestra sociedad.

Es cierto que tendremos que ser más creativos con la pastoral, porque habrá que agudizar el ingenio y eso desde el seminario también lo queremos cuidar, y queremos preparar y acompañar a los jóvenes y a los seminaristas para que entiendan que cada situación que nos toca vivir espera esa creatividad y algo nuevo de nosotros, haciéndonos estar siempre en movimiento. Con lo cual creo que es bueno que ellos entiendan y vivan este dinamismo de la fe y de la propia vocación. Es una situación diferente que nos lleva a actitudes y quehaceres diferentes, pero no por ello con menos valor, importancia o ilusión.

En el centro de la ciudad de Murcia, junto al hospital Reina Sofía, está la casa que alberga el Seminario Mayor San Fulgencio. ¿Cuántos seminaristas hay este curso? ¿Cómo es el día a día en este seminario?

Para este curso 2020-2021 contamos con 30 seminaristas en nuestro Seminario Mayor San Fulgencio, además de los 4 diáconos que están en etapa pastoral, con lo cual serían 34 seminaristas en total. Ellos entraron el fin de semana pasado, el sábado, y esta semana están realizando ejercicios espirituales hasta el domingo en la casa de Villa Pilar. El lunes toca comenzar las clases en el instituto teológico y desarrollar la vida como siempre. Nosotros estamos organizando el curso aquí en el seminario como siempre se ha hecho, con todas las precauciones debidas, pero siguiendo la normalidad.

Desde hace unos años, el Seminario Menor San José se encuentra en Santomera. ¿Cuántos seminaristas menores tenemos este curso?

El Señor también nos regala este año un grupillo de chavales más jovencitos para poder acompañarlos. En la modalidad interna del seminario vamos a contar con 11 seminaristas y en la modalidad en familia, con 6. A parte, siempre tenemos a otros chavales que intentamos acompañar para que también ellos vayan, a esa tierna edad, descubriendo su edificante vocación y poder ayudarles a que la puedan ir madurando. El Señor nos sigue bendiciendo, aunque sea con uno, con dos, con tres… con los que Él haya dispuesto y nosotros ayudándolos y estando cerca de ellos para que puedan madurar esa llamada.

¿Cómo se está acompañando desde el seminario, en este tiempo de pandemia, a los jóvenes que sienten la vocación sacerdotal para que puedan discernir si su camino es el sacerdocio o no?

Desde que empezamos con el tema de la pandemia y cuando se declaró el estado de alarma los seminaristas se marcharon a casa y desde el equipo de formadores intentamos acompañarlos de una manera más personal, hablando con ellos por teléfono o por videoconferencia, como creo que se ha estado haciendo en muchos acompañamientos de distintos ámbitos. Esa fue nuestra cercanía y durante el verano también lo hemos hecho así. Decía antes que empezamos el curso con normalidad, con ilusión, pero evidentemente también con realismo. La situación que estamos viviendo en nuestra sociedad es una situación complicada y tenemos que ser también responsables a la hora de nuestras convivencias y nuestras actividades. En verano tomamos la decisión, precisamente por esta situación que estamos viviendo, de no tener actividades programadas desde el seminario y que ellos pudieran vivir un verano familiar. Estuvieron en sus propias casas, compartiendo con sus familias y con sus parroquias. Eso no quita para que en momentos puntuales durante el verano sí nos hayamos visto. Hemos hablado con ellos, el seguimiento ha sido bueno y ellos también lo agradecían. También eso ha generado unas ganas enormes por volver al seminario. Hemos percibido y comprobado que nuestros seminaristas tenían ganas de volver, de retomar su formación, con lo cual también eso agrada.

Cada año, cercanos a la solemnidad de san José se celebra el Día del Seminario, una campaña que se tuvo que aplazar por la pandemia a la fiesta del Buen Pastor para, de nuevo, trasladarse al 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Aunque queda mucho tiempo, ¿se quiere celebrar desde el seminario este día importante en el que se ora por las vocaciones sacerdotales y también ayudamos con la colecta?

Por supuesto, nosotros el día 8 de diciembre, Dios mediante y si la Conferencia Episcopal sigue estimándolo así, celebraremos la campaña del Día del Seminario e intentaremos también sensibilizar a toda nuestra Diócesis, como siempre hacemos, para que nos acompañe desde la oración y la colaboración económica. Creo que en nuestra Diócesis hay una gran sensibilidad por nuestros seminaristas, por las vocaciones. Sé que en muchas parroquias trabajan, rezan y ayudan para que haya numerosas vocaciones, para acompañar a los jóvenes que están sintiendo la llamada del Señor. Eso me consta y es un motivo de agradecimiento. Pero, evidentemente, nuestra labor y obligación es sensibilizar de una manera más concreta ese día. No sé decir todavía qué vamos a hacer, porque no queremos programar actividades a largo plazo sabiendo que de una semana para otra pueden cambiar los planes, pero seguro que el Señor nos permitirá hacer algo, porque en cualquier caso la oración no conoce fronteras ni sabe de pandemias. En momentos así, si algo se refuerza en nuestra vida cristiana es nuestra cercanía al Señor y la oración.

El sacerdote es siempre una referencia en todas las vocaciones sacerdotales, pero las familias, ¿cómo acompañan este proceso? ¿Qué les diría a todas las familias que en sus casas saben que tienen un hijo, nieto, sobrino… que siente la llamada a ser sacerdote?

La experiencia de estos años de sacerdote y de antes como seminarista me hace entender que la vocación de un chaval que recibe esta gracia del Señor para ser sacerdote siempre repercute en beneficio de la propia familia. Es una alegría que quizás en el momento inicial no todo el mundo comprende, pero que a la larga se convierte en un bien y en una alegría para la propia familia. Por eso, les diría a todas las familias que no tengan miedo, que animen a sus hijos cuando les presenten su vocación, que los acompañen para que puedan sentir que su familia está con ellos, que los apoyan y que vean cómo este camino es un camino de bien y de santidad.

María de León Guerrero
Licenciada en Periodismo. Delegada Episcopal de Medios de Comunicación Social. Directora y presentadora de los programas de El Espejo e Iglesia Noticia de Cope Murcia. @marietadleon
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