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sábado 3 de abril 2021

Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea

Sábado Santo
Gn 1, 1-2,2. Vio Dios todo lo que había hecho; y era bueno.
Sal 103. Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Gn 22, 1-18. El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.
Sal 15. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Ex 14, 15-15,1. Los israelitas en medio del mar a pie enjuto.
Lectura sálmica. Ex 15,1-2. 3-4. 5-6. 17-18. Cantaré al Señor, sublime es su victoria.
Is 54, 5-14. Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor.
Sal 29. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
Is 55, 1-11. Venid a mí, viviréis; sellaré con vosotros alianza perpetua.
Lectura sálmica. Is 12,2-3. 4bcd. 5-6. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
Ba 3, 9-15. 32-4,4. Caminad a la claridad del resplandor del Señor.
Sal 18. Señor, tú tienes palabas de vida eterna.
Ez 36, 16-28. Derramaré sobre vosotros un agua pura, y os daré un corazón nuevo.
Sal 41. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.
Rm 6, 3-11. Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más.
Sal 117. Aleluya, aleluya, aleluya.
Mt 28, 1-10. Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea.


Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: «Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ¡ha resucitado!, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. Mirad, os lo he anunciado». Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.

De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «Alegraos». Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él. Jesús les dijo: «No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».