9 de septiembre 2016

Las Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús clausuran su Año Jubilar

XXIV viernes del Tiempo Ordinario
Miles de personas de toda España, así como religiosas de Sudamérica, han rezado ante las reliquias de la Beata Piedad de la Cruz, que se custodian en la capilla del convento de Alcantarilla.
Un año de gracia. Esas cuatro palabras marcan el balance del Año Jubilar celebrado por la congregación de las Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús de Alcantarilla. Por la casa madre, donde se custodian las reliquias de la Beata Piedad de la Cruz, fundadora de la congregación, han pasado miles de personas de toda España, incluso de América. El objetivo: ganar el jubileo y profundizar en la figura de Madre Piedad, en el centenario de su muerte. Un año en el que además se ha cumplido el 125 aniversario de esta fundación.
“Nos hemos sentido como familia salesiana, muy cercanas al pueblo y el pueblo muy cercano a nosotras”, cuenta la superiora general de la congregación, madre Rosario. “Hemos visto cómo la figura de la Beata atrae, porque es una mujer que enamora, enamora porque está enamorada de Cristo y el que está enamorado de Cristo contagia”.
Las religiosas se sienten, además, muy agradecidas con el pueblo de Alcantarilla, por su ayuda en la preparación del Año Jubilar. La superiora general asegura que esto les ha ayudado a “avivar de una manera mucho más intensa que en la Iglesia los carismas son una producción de gracia y una fuerza inalcanzable, que quien la siente es totalmente feliz”.
La clausura de este “año de gracia” comenzaba en la mañana del jueves 8 de septiembre, a las 7:30 horas, con el rezo de Laudes, momento en el que tres postulantes pedían a la superiora ser admitidas como novicias en esta congregación. De este modo, se abre una casa de noviciado en Alcantarilla, cerrándose la casa de juniorado, al igual que la guardería “Madre Piedad” que gestionaban las religiosas, y que llevaba abierta unos 50 años.
Una gracia para el pueblo
A las 19:00 horas, el Arzobispo Emérito de Burgos, Mons. Francisco Gil Hellín, presidió la Eucaristía de clausura del Año Jubilar. Una misa a la que asistió un gran número de fieles, antiguos alumnos del centro y vecinos de Alcantarilla vinculados a las Salesianas.
“Las dificultades que tuvo la Beata fueron providencias de Dios para depurar su espíritu”, así recordó Mons. Gil el camino que recorrió Madre Piedad hasta la fundación de las Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús, y así, con su ejemplo, animó a las religiosas a seguir adelante ante las dificultades del mundo.
La emoción de este Año Jubilar se ha vivido, de una forma especial, con las religiosas de todo el mundo que se han acercado a la figura de la fundadora, a sus restos, entre lágrimas y en el silencio de la oración. “Este año se ha vivido todo con una gran emoción, con la posibilidad de acercarse a la madre y de sobrecogerse con su historia, con su vocación de santidad en la sencillez”, relata la hermana Ana Galeote, vicaria general de las Salesianas: “Vino sin nada, y aún con dificultades en su camino, permaneció fiel. La gente cuando conoce su historia se sobrecoge”.
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