14 de septiembre 2016

Bullas recupera la Capilla de la Cruz con el confesionario de santa Maravillas de Jesús

XXV miércoles del Tiempo Ordinario
Tras seis meses de obras ha sido bendecida y reabierta la capilla de San Ildefonso de Bullas, más conocida popularmente como la Capilla de la Cruz. El vicario de Murcia, José Sánchez –sacerdote natural de Bullas-, fue el encargado de presidir la Eucaristía de bendición, que tenía lugar el pasado domingo, 11 de septiembre, y a la que asistieron cerca de 300 feligreses, así como dos sacerdotes y un seminarista nacidos en esta población.
Una celebración llena de alegría, tal y como explica el párroco de Nuestra Señora del Rosario de Bullas, Juan José Noguera: “La emoción se podía notar en el ambiente”.
En la celebración se realizó la bendición de muros y altares, a expensas de culminar las obras y poder consagrar la capilla, un proceso que se espera que termine en un año. “Queremos que sea un lugar de acogida de los peregrinos que pasen por aquí con motivo del Año Jubilar de Caravaca”, recalca el sacerdote.
Siete kilos de harina en tortas fritas, así como bizcochos y otros dulces, constituyeron el ágape con el que los vecinos del barrio de la Cruz de Bullas celebraron la reapertura de esta capilla.
El confesionario de la Madre Maravillas
La rehabilitación del templo, que en principio iba a consistir tan sólo en cambiar el tejado, se complicó cuando, según explica el párroco, levantaron el mismo y se dieron cuenta de que estaba hundido y las vigas destrozadas. La capilla, de planta circular, tiene una cúpula que ha recuperado su policromía original. Además, se ha tenido que cambiar la instalación eléctrica y el falso techo. “La obra tenía que ser de mucha más envergadura de lo que nosotros pensábamos”, explica Noguera.
Durante las obras se ha encontrado el confesionario de la santa Maravillas de Jesús. “Había tres hornacinas ocultas, y se abrieron para ampliar la capilla. En uno de esos huecos apareció una rejilla y una tablilla, intacta. Era un confesionario y estaba emparedado y conservado perfectamente”, cuenta Juan José Noguera. “Pensé que en la otra parte de ese muro, en la sacristía, debía estar el lado de la rejilla del sacerdote. Y allí estaba”.
El párroco de Bullas asegura que se trata del confesionario de la Madre Maravillas porque “la Santa pasaba largas temporadas en el Carrascalejo, cerca de Bullas, a 3 kilómetros de la capilla, que además levantó su abuela, Patricia Muñoz, en honor a su marido, y que se abrió el 23 de enero de 1900. Una capilla que además sirvió de lugar de culto para los pobres de la residencia que regentaban las Hermanitas de los Ancianos Desamparados”.
Son muchos los datos y vivencias de Santa Maravillas de Jesús que se conocen entorno a esta capilla y al pueblo, como los detalles que ella regalaba a los vecinos, que estos guardaban, y que se conservan a día de hoy, como reliquias.
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